viernes 18 de diciembre de 2009

Para escuchar (alta recomendación)

martes 15 de diciembre de 2009

La leyenda de el tigre

No creo que los espíritus vuelen por ahí. Vio pibe que hay gente que cree en esas cosas y no hay muchas más vueltas porqué el que cree, cree y el que no anda como nosotros, con las preguntas y las dudas a cuestas, tal vez, detrás de respuestas que nunca encontraremos. Una de esas historias es la del legendario "Tigre" Arolas, un hombre que hizo todo un estilo del tango y que hasta se ponía sus anillos sobre los guantes para tocar el bandoneón. Hombre de Barracas, era hijo de franceses y lo habían bautizado Lorenzo pero cuando comenzó su carrera adoptó el nombre de su padrino, Eduardo, y se agregó una ese al final de su apellido para hacerlo, quizás, más sonoro. Primero empezó con la guitarra desde muy chico y a los catorce años descubrió el bandoneón. Uno de sus talentos fue que aprendió a tocar sin profesor. ¿Usted,pibe, intentó alguna vez tocar un bandoneón? Cosa difícil si la hay para tipos como nosotros.
El primero de sus tangos fue "una noche de garufa" que era el nombre del café donde lo compuso. Pero había más: Ese tango lo hizo en homenaje de un delincuente que había abandonado su "oficio" un ratito, para casarse. Nuestra leyenda, por entonces, vivía casi en la pobreza y no ganó mucho con su primera obra. Son los orígenes del músico que quedará en el tiempo, si quiere, y también el del hampón cosa que no muchos conocen.
Para la época no era nada raro que un tipo como él, y también como Ponzio (el "pibe Ernesto") y Mendizábal por citarle un par de contemporáneos viviesen en los lupanares al amparo y cuidado de las mujeres a las cuales les sacaban sus ganancias en nombre de la "administración". Imagínese, pibe, una foto del tiempo aquel: Guapos que usaban 'polvos"¿me entiende, no? pero también se ponían tacos altos y lociones pero a la hora del lío no tenían ningún problema en agarrar el revólver y cargarse a alguno seguramente por algún temita de polleras.
A Arolas lo ayudaba su pinta y su simpatía que sin dudas le abrieron los caminos más turbios y le permitieron dejar atrás su aspecto de pobre y arrogante para vestirse y ser uno de los grandes proxenetas de esos años, primera década del siglo pasado. Ya le conté de sus anillos sobre los guantes pero además sus botones eran de nácar, usaba encajes y botines de cabretilla como quien ostenta su mejoría y también su pretensión a la hora de marcar terreno. Ese joven simpático y pintón de pelo negro y de expresiones pálidas ,cuando no reía, vivió poco y muy rápido en los treinta y tres años que duró su vida entre desgracias y fortunas casi le diría como si siempre hubiese desafiado a la propia vida y a la muerte.
En 1921, por ejemplo, estando en Montevideo, atropelló y mató a un niño con su auto. Arolas estaba bebido y drogado, según algunos diarios de aquellos años. Un abogado logró sacarlo de la cárcel y una vez libre, el "Tigre" se esfumó y nunca más volvió, ni siquiera para pagarle a ese pobre leguleyo que lo había salvado de una cárcel segura. Luego se fue a París donde estaba la meca del tango. No hay dudas que el tipo fue allá a abrir mercados, como se dice ahora. El músico era una circunstancia porqué también allí se dedicó a las mujeres francesas en ámbitos tan oscuros como los de Buenos Aires. "El argentino buen mozo", como alguien lo llamó, fue demasiado obstáculo para las verdaderas organizaciones de prostitución que había en Francia y más precisamente en los cabarés y en especial en el de Montmartre.
Su muerte desata el misterio. Algunos hasta quisieron darle una vuelta romántica y han dicho que había muerto de una tisis o quizás tuberculosis. Lo cierto es que Arolas murió en manos de proxenetas galos que lo mataron a golpes luego de comprobar sus relaciones con una dama de Montmartre quien clandestinamente, mantenía tratos con él y le apostaba el dinero.
Para que vea el misterio le traje una fotocopia de una entrevista que le hizo Enrique Espina Rawson, un verdadero entendido pibe, a un amigo de Arolas, Manuel Pizarro quien le contó su verdad del asunto.
MP: Arolas llegó a Paris en 1924... era un hombre vencido...un hombre que se emborrachaba. Como el tuvo una tragedia aquí en Buenos Aires, con la familia... se fue a Montevideo y de allí a París...pero el hombre estaba vencido por el alcohol. Entonces paraba en la esquina del (Cabaret) "El Garrón", en un bar que había allí..
EER: ¿Cómo murió Arolas?
MP: Murió por la bebida.
EER: Decían que había muerto de una puñalada por un asunto...
MP: No,no...mentira. Créame que lo que le digo a usted es exacto: Arolas llega a Paris tres o cuatro meses antes del fallecimiento: borracho. Yo lo acompañaba muchas veces al hotel, y cuando se levantaba, a la mañana, en vez de tomar el desayuno...no...tomaba alcohol. Al final yo lo iba a ver al hotel y le decía: " Mirá Eduardo, vamos yo te acompaño al hospital, te vas a desintoxicar y después vas a estar bien" No quería saber nada, pero cuando se vio tan vencido aceptó. Yo lo llevé al hospital, un hospital que se llamaba Bichat, en el barrio Saint Antoine. Lo internamos un 16 de septiembre a las 18:55... Usted dirá ¿Cómo se acuerda de la fecha y hasta de la hora? Muy sencillo... como yo pensaba hacer un libro, una historia mía, para ser más preciso fui al hospital, hablé con el el director que me conocía... bajó el libro de defunciones y me dio los datos exactos. Al otro día lo enterramos en el cementerio de Saint Antoine. Queda muy cerca de hospital
Mire como serán las cosas que un día Mariano Mores trajo de Francia las supuestas cenizas de Arolas con la idea de llevarlas al cementerio de la Chacarita. Verá además que con estas cosas siniestras el misterio se agiganta hasta hacerse mito. Mire, para algunos, el cementerio donde estaba enterrado sufrió el bombardeo de los alemanes en la segunda guerra. No creo que el piloto germano que tiraba esas bombas haya hecho una excepción con la tumba de Arolas, ¿No?
Para otros, al momento de la muerte del "Tigre" , 1924, existía una ley en Francia que establecía que el cadáver de un hampón no podía ser enterrado sino había un reclamo familiar y además tenía que pasar el cuerpo por la Facultad de Medicina para ser estudiado.
Nada, ni el hampa ni los turbios ambientes que frecuentó hasta encontrarse con la muerte y perder la vida en alguna noche cerrada y francesa, han hecho posible olvidar a Arolas. Y si al principio le dije que no creía en los espíritus que volaban por ahí, como alguna gente cree, a veces me parece ver estampitas tiradas en el piso de ese bandoneonista, malevo y explotador de mujeres, por las noches que luego se hacen madrugadas y con el primer viento se llevan la imagen pero no el recuerdo y mucho menos, la música.



jueves 10 de diciembre de 2009

Para escuchar (Sónico por Tango en tres)

El supersónico

Este país es muy extraño, pibe, una máquina invisible de picar talentos, de ver lo superficial. Si a eso le sumamos nuestra manera de ser, la melancolía eterna de añorar y la ansiedad permanente obtenemos como resultante una cultura endiablada. Al que le va bien lo sospechamos siempre de haber llegado por ocultos intereses, al que le va mal le tenemos pena porqué en algún lugar nos parecemos pero también nosotros queremos llegar, ser reconocidos en los sabemos o supimos hacer. Y al final, nos pasamos la vida en el camino, en la ruta.
Las varitas de los dioses no siempre apuntan a los lados correctos. Usted, pibe, conoce el dicho ese que dice "Dios le da pan al que no tiene dientes" ¿verdad? Yo muchas veces he pensado en esas desproporciones, en ese supuesto reparto, sin delivery, de talentos, en esa arbitrariedad y para serle franco me cuesta creer que el destino tenga una camioneta para repartir destinos mejores. No me lo creí nunca.
Mire, si hubiese categorías reales de algo le diría que si hubo un talentoso,un pionero y un revolucionario ese fue Eduardo Rovira. Le digo ese apellido a culaquiera y es probable que me responda cualquier disparate menos que se trata de un músico extraordinario, fuera de lo común y tan al costado de las historias oficiales del tango que da mucha pena como todos los olvidos que alguna vez se rescatan.
En una entrevista para el diario "La Prensa" en julio de 1969 dijo: «El tango es una vivencia, es algo que representa la manera de vivir y sentir de cada uno". Más adelante se le inquiere sobre las nuevas tendencias: "El común de la gente piensa que el tango no es más que una danza, algo necesariamente bailable, cuando en realidad, ése es el aspecto más pobre del tango en el terreno musical. A mi me interesa llegar a la esencia del tango, a los enlaces armónicos, a la variación de sus rítmos, al desarrollo de las frases.»
Hubo algo en ese hombre que lo hizo diferente: el riesgo musical. Fue el primero en utilizar las amplificaciones eléctricas en todos los instrumentos y en usar un pedal para el bandoneón. Claro que como no podía ser de otro modo, ahí comienzan también las polémicas con Piazzolla. Que uno, que el otro, que es mejor porqué tal cosa. Lo cierto es que compartieron una época donde el talento vertía a borbotones y cuando eso ocurre hay polémica doble por que imagínese, entre los que todavía discuten a Piazzolla sobre si lo que hizo fue tango o no, y los que ignoraron y ni siquieran registran a Rovira y sus obras, yo a veces pienso que la sordera no tendría que ser una enfermedad sino un castigo penal que debería figurar en la constitución nacional. Si, ya se que a usted le parece exagerado, pibe, pero cuando pase el tiempo se acordará de lo que le acabo de decir. Me acuerdo que el maestro Pugliese decía "Te espero a los cuarenta" (lo decía para aquellos que el tango no les "hacía" nada, no lo sentían) y en estos casos en donde los cuarenta años son los treinta de antes de ayer, cuando usted atraviese unas décadas más pensará parecido, le aseguro.
Musicalmente lo que planteaba Rovira era un cruce de cosas técnicas que serían difícles de explicar sino no es músico. Alguna vez, hace poco, le dije que el tango sería la música clásica del futuro ¿Se acuerda? Bueno: Rovira lo hizo sin decirlo, se adelantó a todo, de allí su música, sus cosas, ese concepto de hacer "tango de la cintura para arriba", música de tango para escuchar, ¿Se da cuenta? Mire que concepto tan simple de transmitir, tan complicado de entender. Tal vez la vida tenga algo de eso: Las preguntas más fáciles de hacer son las más difíciles de responder.
Eduardo Rovira había nacido el 30 de abril de 1925, en la zona sur, en Lanús. de muy pibe a los 9 años ya tocaba en el Café Germinal, en la avendida Corrientes, a los 11 integró el conjunto de Vicente Fiorentino y desde pibe nomás, se va perfilando que ese muchachito sólo iba a estar un ratito por donde la vida lo fuese llevando. Así pasó por la orquesta de Alberto Castillo y ni siquiera su propio grupo duró demasiado pero sin dudas hacia finales de la década del 50 es cuando a Rovira ya podemos incluirlo del lado de la vanguardia. Súmele a eso, pibe, que los registros de este genio se dan por sellos independientes cosa que hoy parece natural pero que a principios de la década del 60 era una extravagancia.
Su música mueve las estanterías de las viejas guardias que ni siquiera lo miraban. Rovira es una parte muy importante de la renovación tanguera del siglo XX, es un creativo no tenga dudas de eso. Cuando eso ocurre en un país como este, hasta nos parece lógico que no le hayan dado pelota cuando estaba vivo, cuando desparraba talentos polinstrumentales. Aún asi, supo tener su público, gente que se emocionaba al oirlo. A mí me pasa con un tango de él en particular. Esa sensación que no puede explicarse muy bien con palabbras pero si usted escucha el tango "A Roberto Arlt"entenderá muy bien el valor de la emoción.
Ahora bien, viajemos en el tiempo. Vamos al años 1961. Rovira ofrecía un concierto gratuito en el aula magna de la facultad de Medicina de la UBA. Fué un recital gratuito a sala completa de concurrencia. Entre los que asistieron, la mayoría estudiantes, estaba Astor Piazzolla. Alguien lo descubrió y claro, lo aplaudieron. Rovira entonces lo invitó a subir al escenario. Le cedió su fuelle y Astor tocó una partecita de "Los Mareados" y se fue. Sigamos nuestro viaje en el tiempo. Es 1965, tal vez 66 antes del golpe que derrocaría al pobre Illía. La escena trasncurre en el sótano de la calle Talcahuano 360, Gotán, propiedad del "Tata" Cedrón. Allí están otra vez un ratito.
"Somos distintos, pero necesarios recíprocamente, aunque sea en el terreno del estímulo. Yo quiero mejorar lo que él hace, como quizá él quiera mejorar lo que hago yo. Ojalá hubiera más "Piazzollas", pues la competencia nos haría rendir mucho más a los dos.", dice Rovira de Astor a quien consideraba un gran músico. Yo creo que Piazzolla era el que ninguneaba a Rovira y no al revés. Porqué si Astor tuvo una ventaja es que hasta los nórdicos han inventado conjuntos que tocan sus tangos. A Rovira no lo han versionado porque para algunos no tenía sentido comercial. Ha estado ausente por años, porqué iba contra la corriente y avanzaba. Pero sólo. No debe haberle sido nada fácil.
Cuando yo le digo que este país es muy extraño, pibe, me encantaría equivocarme. Créame no es sabiduría sino que llevo muchos años de vida lo cual no es que quiera decir mucho pero si alguna opinión formada de un par de cosas tengo. Y cuando la máquina invisible de picar talentos entra a avanzar no hay mucho escape, porqué cuando uno es joven el empuje parece natural pero a medida que pasan los años, ese hombre, Rovira, padece la indiferencia de propios y extraños, la fama no era para él. Tenía 55 años cuando murió. Volvía para un almuerzo junto a su segunda mujer y lo fulminó un paro cardíaco en la puerta de su casa un 29 de julio de 1980, en La Plata donde vivía.
Su último trabajo lo había desarrollado para la Banda musical de la polcía bonaerense, que dirigió como si hubiese sido un castigo por haber sido un genio que mezcló a Bach, como Arolas,Ravel y otros con la escencia del tango hasta lograr un sonido único, un supersonido, le digo convencido, un sonido fabricado en el pasado que para siempre se quedó en el futuro.

miércoles 9 de diciembre de 2009

Globo

"Los arquéologos se empeñan en hacer la cuenta exacta de las ciudades supuestas a lo largo de sucesivas civilizaciones. Ayer, sentados en las butacas de Huracán, sin querer, hacíamos nuestra arqueología sentimental, superponiendo en el recuerdo las distintas canchas del Club de Parque de los Patricios, que nació bajo el símbolo de aquel globo ausente - que lloraba todo Buenos Aires- y que tuvo como presidente honorario a Jorge Newbery, el príncipe de los deportes argentinos, aquel de la sonrisa triste y la muerte gloriosa.
Es que habían pasado muchos años sobre nuestras vidas. Ya no estábamos con "Tuco", el extraño vagabundo del conventillo de la calle Garay, mirando "medio partido" desde las montañitas de Chiclana. Ya no corría sobre la línea lateral de la calle el Ruso Chavín, con el pañuelo colgado del bolsillo de su largo pantalón azul.
Y el Negro Laguna, mañero y limpio al mismo tiempo, y Ginebra, el ídolo de la calle Rioja, Iriarte, Basaldone, Carabelli, Márquez, Soulas y Martínez (Pedrito Martínez) tampoco andaban sobre el pasto.
Comprendimos que habían pasado muchos años sobre nosotros y sobre los demás, y que, en su curso, el escenario y los actores se habían transformado. Claro, algo había quedado como antaño y eran: el corazón indomable de un once que empuja como si fuera el de siempre, y el globo simbólico que para jerarquizarse, puede apelar a la tradición deportiva mezclada a la ciudad de 1910, que subía a las azoteas bajas a ver pasar sobre los molinos y las chimeneas los inflados aparatos de Newbery y el sargento Romero.
También estaba sobre la cancha-otorgando con su presencia serena categoría de seguridad- el Cachorro Alberti. Porque hace mucho, cuando en lugar de tribunas actuales apenas si existía una casilla de madera, ya jugaba un Alberti, que desde la misma línea lucía el arte del rechazo infalible y rotundo. Y también estarían sobre las tribunas, mezclados con la multitud, los muchachos de Danel, de Metan, de Prudán, de Casacuberta, de Gallegos, de Cabot, -famosas cortadas del sur- y sobre cuyas piedras sin tranvías se levantaron escuelas primarias de "foot-ball" con pelotas de veinte
Estaban allí. Yo los he visto otra vez como hace muchos años, inflando el globito, con todos los pulmones y festejando la victoria con las gorras al aires y ocupando orgullosos las gradas de cemento.
La historia de los barrios porteños está escrita, sin duda alguna, en los libros de actas de los clubes de barrio. Huracán es casi la historia misma del Parque de los Patricios. Alrededor de su nombre Pampero, giran los recuerdos del barrio sur. Al globo rojo, sobre campo blanco -heráldica suburbana- están adheridas, las cosas del barrio, y los hombres del barrio, y los cafetines del barrio y los baldíos del barrio...con melnacólicas suturas.
¿Es que el Café Benigno, desde cuyo palco molía tangos el bandoneón de " Arturo La Vieja", y en cuya pizarra de billar se colocaba el resultado de los partidos de primera cuando no había radio ni sextas ediciones...no formaba parte de la historia de Huracán?
¿Es que el Colegio Luppi, en cuyos recreos del lunes se comentaban los goles y las jugadas del domingo, no era un vivero de jugadores y simpatizantes de Huracán?
¿Es que el Cine Ruso -el del Capuchino- y La Escalava y El Americano y La Tipográfica, no estaban ligados a los mismos recuerdos? ¡Si!
Todos esos lugares y la Quinta de Pancho Moreno y cada una de las esquinas del Parque, están estampados en las páginas del club, que de tan modesto recibiera el mote de "Mate Cocido", pues en lugar de té habitual, obsequiaba con la criolla infusión a sus rivales y que hoy, al correr de los años, es dueño de una sede lujosa y del primer estadio sudamericano"

Homero Manzi, "Treinta años de recuerdos alrededor de un globo" en Poemas, prosa y cuentos cortos.

jueves 3 de diciembre de 2009

Antes


Disculpe,pibe, que estos días no anduve viniendo. Vió como son estas épocas del año, llegan las fiestas, otro año que se va, el calor, la humedad, a veces fresquito, que llueve, no llueve y un día hay sequía y luego inundación, gente que pierde todo, ríos que se cargan, tiempo que pasa y entonces me dio "cosa" ¿Sabe? y me quedé en casa y salí poco. Dormí un poco más de la cuenta y hasta me fuí al centro a buscar cosas viejas por las que piden una fortuna en definitiva, me amargué bastante.
Mire, cuando volví del centro tenía los pies como dos aliscafos rotos. Encima me fuí de allí mientras oscurecía. Debo decirle que el centro ya no es lo que era. Me impresionó realmente. Los gustos y las necesidades de las personas han cambiado mucho. Quedan pocos cines porqué el resto han sido transformados en templos de religiones improbables o en ferias de esas que venden todo importado por unas monedas. Las luces también cambiaron. La iluminación es pobre. La avenida Corrientes es una postal de lo que fue alguna vez. Hay mucha gente abandonada a la buena de dios o del que pueda. Mientras caminaba y miraba como un turista que vuelve por segunda vez a un sitio que le gustó, tenía de música de fondo una que me atravesó, ese "tachíntachín" al que llaman regatón que parece el nombre de una golosina o un jarabe más que de una música que, además es insoportable. Lo que más me llamó la atención fue que la mayoría de los pibes que vi me dieron la impresión de estar uniformados. Vea, los vi usando esos pantalones tres talles más grandes como si usasen pañales con unas remeras dignas del Bronx mientras movían las manos como si bailasen. Tenían el pelo teñido de un rubio extraño y muy cortito y otros en pleno verano, casi, tenían capucha y gorrito. En fin, me sorprendió ver muchos así como un ejército sin comandante.
Aún así me di un gustito. Me fui a comer un par de porciones de pizza en "Las Cuartetas". ¿Sabe porqué la bautizaron así? Por Don Alberto Vaccarezza, un poeta teatral y tanguero que escribía versos en las servilletas, unas cuartetas por supuesto, se le regalaba a los clientes. La pizzería abrió sus puertas en 1935 y fue la primera que tuvo más de un gusto en sus variedades como la clásica de jamón y morrones o de la champiñones y en su momento no sólo fue la novedad sino que se transformó en un clásico de la ciudad.
Vaccarezza fue el creador del sainete, ese tipo de obra teatral que presenta una temática dramática con tonos jocosos. La particularidad de este muchacho consistió en la observación. Digamos, para que me entienda, que Don Alberto no fue un autor de esos que se los recuerda por su talento sino porqué entró en las clases más populares porqué allí estaba la temática de lo que escribía.Hay un dato interesante: Vacarezza fue compañero de Armando Discépolo otro recordado autor teatral que,como Vaccarezza, se destacó por capturar la esencia de una época en que los más pobres vivían en inquilinatos y también de los inmigrantes. La mezcla milagrosa, para usarle una figura tanguera, estaba en los "gallegos", los "rusos" y los "turcos"todos mezclados con provincianos argentinos a los que le hacían el "cuento del tío", se amenazaban, compartían problemas y esas cosas. Eran las cuestiones de costumbre de aquella época y si quiere, como todo lo costumbrista reflejaba el drama de muchas personas que al final se reían de esas cosas para no llorar. Vivo, Don Alberto, siempre tenía una atracción musical, un personaje que cantaba en sus obras. El hombre sabía bien algunas cosas. Fíjese que ni siquiera en esos años tampoco con un sólo trabajo alcanzaba. Fue rematador de muebles también y en su adolescencia había trabajado en un juzgado. De allí el título de su primera obra reprensentada: "El Juzgado".
El teatro ocupaba un lugar de propalación de cosas. Hasta que llegó la radio y la fórmula cambió para fusionarse con los avances tecnológicos de entonces, llegaron las décadas de los inolvidables radioteatros. Allí también se destacó Vaccarezza. Si bien pocos se acuerdan de él, Gardel le grabó trece tangos y yo creo que "Calle Corrientes" es un tango permanente y vigente. El otro día lo escuché por la radio cantado por Adriana Varela. Con Carlitos, se conocieron en las épocas de teatro, cuando Gardel estaba con el dúo, con Razzano. El tiempo los hizo compañeros y hasta se encontraron por Europa. Cuando Gardel murió, Vaccarezza fue nombrado en la comisión de repatriación de los restos del Zorzal y lo despidió con un emotivo discurso en el cementerio de la Chacarita, más precisamente en el panteón de Artistas.

"Calle Corrientes de mis amores, calle Corrientes donde nací y entre las luces de mil colores aquella noche la conocí. Llena de gracia me la ofreciste,de entre tus luces yo la aparté y una alborada serena y trister umbo a mi casa me la llevé".

Es curioso. Hacía un montón que no iba por esa avenida con la historia viva de Buenos Aires. La verdad, le digo pibe, me llevé una desilusión. Si a eso le sumo que si bien las veredas están más anchas, la basura pronto nos tapará. Otra cosa, me llenaron de papelitos. Comidas rápidas, menús baratos, cantantes ignotos y también de los imitadores esos que hablábamos hace poco, los tribustistas, chicas de sexo al paso por 10 pesos,venta de libros usados, "todo para el turista", sucuchos miserables de venta de cosas que creo, nadie necesita, perfumes "truchos", ropa interior de hombre y mujer de contrabando. Los pocos lugares que quedan en pié son los de antes, los que tienen alguna historia. Los que me abrumaron son los de los celulares y los vendedores de juguetes al paso. Esta "Corrientes" no es angosta y aunque parezca ancha se desdibuja hacia el bajo, donde los rascacielos amenazan de sólo mirarlos, los financistas siguen haciendo sus negocios como hicieron siempre y allí donde está el estadio Luna Park, la avenida más porteña de todas nace, muere y renace misteriosamente cada día entre transeúntes, cartoneros, laburantes y extranjeros. Ya no es lo que era, y no es, pibe, que lo de antes era mejor. No lo sé. Sé que era distinto y que no había lo que ví el otro día. También pasé por Corrientes 348, segundo piso, ascensor,¿Recuerda? Una figura nomás porque el supuesto departamento del tango, no existió y tampoco existe. Luego pegué la vuelta.
Tardé un poco y recién paré para tomar un cafecito en "La Giralda" que ha sobrevivido como esas catedrales europeas a los bombardeos de la segunda guerra. Claro que ya no hay de esos intelectuales de barba que querían cambiar al mundo porqué les simpatizaba "El Che" o las cosas que escribía Jean Paul Sartre. Nada de eso. Usted si se fija un poco, notará que nos hemos vuelto tristes, miedosos de la mano que nos pide una moneda, miedosos de que nos maten si no tenemos para darle algo y entonces escondemos la mirada, ni siquiera los que estaban en la mesita de la ventana miraban para afuera. Yo creo que esa tristeza es la que se ve en las calles. Luego seguí y usted también lo sabe, no son épocas para callejear cuando oscurece.
Cuando volvía hacia mi casa subí hasta Callao. No vi ninguna luna rodando por allí si me permite la humorada. Me detuve en la esquina y miré hacia atras y vi el obelisco. Ha quedado pequeño,como un palito de helado pintado de blanco. Me dio pena, pibe, no se si me entiende bien pero me fui pensando en lo que somos, somos muy muy pequeños y siempre habrá alguno, los que miramos hacia atrás, que querrá ver como ha pasado todo y aún, por suerte, no nos hemos convertido en esas estatuas de sal que decía el librito de las eternidades.

viernes 27 de noviembre de 2009

Para escuchar (Viendo tus ojos)


jueves 26 de noviembre de 2009

Hasta la victrola, siempre


Mi nieto me informó esta mañana que el disco agoniza, pibe, que también están muriendo las casas que los venden porqué invariablemente todo será digital y privado porque desde una máquina conectada a internet, un teléfono de esos con múltiples funciones usted podrá obtener no sólo temas musicales sino también videos, fotos y todo lo que a usted se le ocurra. Mi nieto se sorprendió, pibe. Fue a comprar no se que disco y se trajo, por la mitad de precio, una tarjeta digital. Llegó a casa, se sentó frente a esa máquina cargó unos numeritos del cartón y a los segundos, nomás, tenía el disco entero en la computadora. ¿Usted puede creerlo?
Yo soy de la época de la Victrola primero y del tocadiscos después. Mi nieto se reía mientras yo me deprimía. "Pero a no decaer, me dijo, por los vinilos piden mucha plata" ¿Se da cuenta, pibe? Por los vinilos piden cualquier plata son animales en extinción, pensé, especies que resisten a desaparecer.
Mire: cuando era muy pero muy pibe le pedí a mis viejos que me comprasen un perrito como el de las etiquetas de la RCA Víctor. ¿Se acuerda,no? La victrola y el perrito con la cabeza inclinada. Eso pasó porqué mi viejo tenía uno de esos aparatos y unos cuantos discos algunos de los cuales todavía tengo y que forman parte de la colección. Antes que me diga algo quiero aclararle una cosa, no me caen bien los fanáticos. Se lo digo porqué cuando le cuente la historia que voy a contarle usted va pensar que soy un fanático. Mi viejo escuchaba los discos de Gardel era pura magia. Una máquina que emitía sonidos y canciones. Claro que tuvimos tocadiscos y radios de esas grandes que tardaban en calentar. Pero no se si a usted le pasa pero el asunto de poner un disco, acercarle la púa, ya le hablo de algo más moderno, tenía un encanto particular.
Mire, el perrito no me lo compraron nunca. Porqué yo quería ese, ese igualito al que veía en los discos. Con los años me enteré que el perrito existió y que, por supuesto, había una historia.
Se llamaba "Nipper" que en inglés significa pinza o también se lo usa para referir a las tenazas pequeñas. Había nacido en 1884 en la casa de Mark Barraud, en Bristol, Inglaterra. Al perrito le habían puesto así porqué cada vez que entraba alguien a la casa de los Barraud, "Nipper" le comía los tobillos a mordiscones.
Cuando el dueño de casa murió entró en escena Francis Barraud, hermano del difunto que se llevó al perrito a vivir con él. Este Francis pintaba cuadros y los vendía por ahí. Un día se le ocurrió pintarlo a "Nipper" sorprendido de escuchar el fonógrafo. Barraud logró vender el cuadro por unos mangos a la empresa "Gramaphone" que iba a usarlo para difundir sus productos. Ahí descubrieron que el cuadro tenía un error que era el fonógrafo porque estos muchachos se dedicaban a vender discos y no esos cilindros que hacían posible escuchar música. Barraud corrigió el cuadro y lo bautizó con el título: "La voz de su amo" (His master´s voice). Yo me pregunto si este Barraud sabía lo que estaba haciendo. Digo, porque la "Gramaphone" multiplicó por miles esa imagen, que incluía a la Víctor por supuesto, en sus muchas empresas subsidiarias. Fíjese que todos sabemos del perro pero no quien lo dibujó. Pobre hombre.
"Nipper" murió en 1895 sin conocer realmente la fama. Lo enterraron en el patio del fondo de la casa de este noble pintor. Con el tiempo, el progreso arrasó la casa. Murió en la ciudad de Liverpool, la misma de los Beatles ¿será casualidad?,y ahora mismo en ese mismo lugar hay un edificio en cuyo frente hay una placa que le dice que ahí en alguna parte, están los restos del perrito. Del pintor, nada. Hasta hubo un premio que instauró la RCA Víctor para distinguir a sus artistas mas vendedores o famosos. Por supuesto que el premio se llama "Nipper de oro" y es un perrito hecho estatuilla. ¿Sabe quién tiene una acá, en Argentina? No va a adivinar nunca, no se preocupe. Los chalchaleros. Tienen un "Nipper de oro" ganado en 1978. Un dato más: Fueron los primeros no estadounidenses en ganarlo. ¿Qué tal?
Los años me llevaron a saber esa historia. Todo porqué yo quería un perro así. No puedo quejarme. En mi casa hay 3.000 discos como le conté alguna vez y muchos son de esa compañía.
Es una tristeza que el disco pase a ser otra cosa. Mi nieto insiste con los formatos digitales y hasta dice que por todos esos discos me darían una fortuna. A mí en vida no me interesa esa cosa de desprenderse de tanta historia por más que a uno le den unos cuantos billetes. Mi vida ha pasado en años mientras esos discos sonaban, mientras la victrola daba vueltas para convertirse luego en un mueble tocadiscos y más tarde luego de afinar los rasgos para convertirse en las llamadas bandejas con sus respectivos amplificadores. Mire, pibe, un buen tango suena bien en cualquier aparato y algunos cuanto más viejos mejor, digo Caruso no sonaba en esos aparatos chinos de súper últra fidelidad que le convierten el vuelo de una mosca en una tormenta, no, Caruso, Gardel y muchos otros sonaban en esos mamotretos que nos parecen ahora.
Con los perros es otro asunto. Siempre hubo en casa por lo menos uno. La música los calma, son simpáticos. Ahora donde vivo tenemos uno que no puede asustar a nadie pero cuando yo era muy pibe y quería tener un "Nipper" mis viejos, me contaron muchos años después, que quisieron hacer un intento de compra dado mi capricho. Uno de esos costaba cualquier guita pero igualmente, ellos, un día que no voy a olvidarme nunca me trajeron un perrito raza "calle". Cómo yo no sabía la historia de "Nipper" y mucho menos mis viejos, mi padre miró un disco de tango, vio la etiqueta y me hizo creer que el perrito se llamaba "Víctor". Desde ese momento, con "Víctor" nos hicimos amigos inseparables. Lo que no pude nunca hacer con él es que moviese la cabecita para un lado y quedarse quieto como lo hacía su colega inglés. Una lástima, mire, porqué ahora que le cuento me doy cuenta que ni "Nipper" ni "Víctor" tenían idea alguna del tango.